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VALORES INSTITUCIONALES

La caridad (Amor)

Virtud teologal infundida por Dios en la voluntad, por la que amamos a Dios por sí mismo sobre todas las cosas y a nosotros y al prójimo por Dios.

La caridad es paciente, servicial, todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

La caridad no pasará jamás, las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.

Sacrificio

El único sacrificio perfecto es el que ofreció Cristo en la cruz en ofrenda total al amor del Padre y por nuestra salvación (Hb 9,13-14). Uniéndonos al de Cristo, podemos hacer de nuestra vida un sacrificio para Dios.

Ofrecer su vida y acciones diarias a Dios como homenaje de adoración, amor y gratitud, por las necesidades del mundo en todas sus dimensiones. “Todo por amor a Dios.”

Verdad

“¿Y qué es la verdad? preguntó Pilato. Dicho esto, salió otra vez a ver a los judíos. Yo no encuentro que éste sea culpable de nada, declaró.” Juan 18:38

La Verdad es Jesucristo, conocerlo a Él te garantiza no vivir en la nebulosa de la incertidumbre, el es claridad de conceptos y la verdad absoluta.

La verdad nos trasciende y nos exige, antes que nada, una actitud de búsqueda humilde y honesta, La verdad se comporta como aquello que no es falso y que se configura en conformidad de lo que se piensa con lo que se hace o dice.

Vivir en la verdad no es sólo no mentir. Es dejar de vivir engañándonos a nosotros mismos y a los demás.

La verdad duele y vale sacrificio, la mentira es fácil y alivia el dolor del momento, pero quien se sacrifica por la verdad siente gran liberación interna.

Vivir en la verdad es, primero que todo, ser fiel a tus propias convicciones, a tus proyectos, es sufrir por decir y hacer lo que consideramos verdadero aún cuando la inmensa mayoría vaya contracorriente.

«La verdad nos hará libres»- dijo Jesucristo y su vida tuvo como misión decir y vivir la verdad. Vivir en la verdad es transparentar lo que somos y lo que pensamos, es aceptar que la verdad sobre el hombre, su dignidad y su vocación trascendente está por encima de todas las demás verdades sobre la sociedad, el trabajo, la economía, la política y el Estado.

Es definida como el cumplimiento de los deberes, asumiendo las consecuencias de nuestros actos. Significa tratar de que todos nuestro actuar sea realizado de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.

Responsabilidad

La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de las relaciones personales, es valiosa, porque es difícil de alcanzar.

Es necesario percatarnos de que todo lo que hagamos tiene una consecuencia, depende de nosotros mismos, porque somos quienes decidimos. Así como nuestros actos correspondan a nuestras promesas; si prometemos “hacer lo correcto” y no lo hacemos, entonces no tenemos responsabilidad.

La responsabilidad en sí, es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente agradable, pues implica esfuerzo.

Gracias a la responsabilidad podemos convivir pacíficamente en la familia, escuela y sociedad. La responsabili-dad empieza con uno mismo, con lo que hacemos, creemos, con lo que pensamos, con los compromisos y metas que nos marcamos; cumplir o no con éstos nos permite aprender que hay cosas y situaciones que sólo dependen de nosotros.

Si actuamos responsablemente, somos capaces de invertir el tiempo libre en actividades que fortalecen nuestro cuerpo y nos ayudan a gozar de buena salud, así como nos ayuda a vivir en armonía con los demás.

Libertad

La libertad es el poder dado por Dios al hombre de obrar o no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar de este modo por sí mismo acciones deliberadas. La libertad es la característica de los actos propiamente humanos. Cuanto más se hace el bien, más libre se va haciendo también el hombre.

La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, Bien Supremo y Bienaventuranza nuestra. La libertad implica también la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. La elección del mal es un abuso de la libertad, que conduce a la esclavitud del pecado. (Catecismo de la Iglesia Católica # 1776-1780-1795-1797)

La libertad da como resultado seres dignos y satisfechos ya que al poseer un individuo su plena libertad puede elegir cómo llevar adelante su vida, cómo transformarla o cómo mantenerla de acuerdo a lo que necesite o quiera. Por eso, la importancia de la libertad recae en el hecho de que es un elemento fundamental que contribuye directamente con la generación de una persona plena, satisfecha, llena de placer, alegría y mucho más fortalecida tanto a nivel social como individual. Recordemos que una persona a la que su libertad es qui-tada, suele convertirse en una persona débil, insegura y miedosa, simplemente por considerársela no apta para actuar de acuerdo a sus propios intereses.

Justicia

Es una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o le pertenece.

La injusticia aparece en la vida diaria cuando le negamos a alguien lo que consiguió con su esfuerzo. También aparece en la sociedad cuando hay personas que no tienen casa ni ropa, mientras otras cuentan con más de lo necesario para vivir.

El valor de la justicia se refiere a la concepción que cada época o cultura han tenido de lo que es bueno para todos. Su fin práctico es reconocer lo que le corresponde y pertenece a cada cual hacer que se respete ese derecho, recompensar su esfuerzo y garantizar su seguridad. Aparece en la vida diaria como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas y respetuosas, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto.

La justicia nos protege a nosotros y protege a los demás. La justicia y el amor a los demás son un deber.

Como seres humanos somos seres sociales. El desarrollo de nuestra personalidad puede darse solamente en sociedad. Si respetamos los derechos de los demás y cumplimos con las obligaciones que nos corresponden, llegaremos a tener una buena convivencia social.

La justicia, encuentra dos elementos que interaccionan a cada momento: los derechos y las obligaciones o deberes. Antes de exigir nuestros derechos tenemos que reflexionar en el grado de cumplimiento que hemos tenido de nuestros deberes.

Gratitud

Es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente, los regalos recibidos y trata de corres-ponder en algo por lo que recibió.

Esencialmente, la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón agradecido, pero cuando es genuino trata, de alguna forma, de expresarse en palabras y en obras.

Consecuentemente, incluye tres elementos: reconocimiento de que un regalo ha sido recibido; apreciación expresado en agradecimiento; y en cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

La gratitud comienza con una simple palabra: Gracias, pero debe brotar de lo profundo del corazón.

Mientras más comencemos a decir gracias, más lo sentirás y más amor darás. Nos lleva a dar amor, es el puente que va de los sentimientos negativos al aprovechamiento de la fuerza del amor!

¡Sé agradecido! La gratitud no te cuesta nada, pero vale más que todas las riquezas del mundo. La gratitud te enriquece con todas las riquezas del mundo, porque cuando sientes gratitud por cualquier cosa, ¡se multiplica!

Interculturalidad

Es un proceso de estacionamientos de comunicación e interacción entre personas y grupos donde no se permite que un grupo cultural esté por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas. Respeto y aceptación de las culturas. Comprensión mutua.

 

 

Calidad y Calidez

Garantiza el derecho de las personas a una educación de calidad y calidez, pertinente, adecuada, contextualiza-da, actualizada y articulada en todo el proceso educativo, en sus sistemas, niveles, subniveles o modalidades y que incluya evaluaciones permanentes.

El educando como el centro del proceso educativo, con una flexibilidad y propiedad de contenidos, procesos y metodologías que se adapte a sus necesidades y realidades fundamentales.

Corresponsabilidad

La educación demanda corresponsabilidad en la formación e instrucción de las niñas, niños y adolescentes y el esfuerzo compartido de estudiantes, padres de familia, docentes, centros educativos, comunidad, instituciones del Estado, medios de comunicación y el conjunto de la sociedad, que se orientarán por los principios de la ley.

La corresponsabilidad de todos, forma un verdadero trabajo de equipo y los resultados benefician a todos.

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